Septiembre no reinicia el calendario de residuos de tu empresa. Agosto no fue una pausa, fue un mes sin auditar nada.

Mermas de distribución, lodos, subproductos: todo eso se siguió acumulando, con o sin nadie mirando. El «vuelta al cole» resetea la agenda, las reuniones y los objetivos trimestrales. No resetea el pasivo ambiental que se fue sumando mientras el equipo estaba de vacaciones.

Es el momento exacto para hacer lo que casi ninguna empresa hace en septiembre: una auditoría real de residuos. No una revisión de papeleo, sino una pregunta concreta: ¿qué se generó durante el verano, cuánto costó gestionarlo y qué parte de ese volumen podría haberse convertido en biogás, biometano o fertilizante orgánico en lugar de ir a vertedero?

En Tuero Medioambiente vemos este patrón cada año. Las empresas retoman el ritmo en septiembre pensando en producción, en ventas, en el cierre del ejercicio. Los residuos orgánicos quedan en último lugar hasta que la normativa aprieta o llega una auditoría externa. Para entonces, ya se había pagado de más durante meses por un flujo que tenía valor.

Retomar el hilo de septiembre no tiene por qué limitarse a las reuniones de equipo. Es también el momento de preguntarse si el contrato de gestión de residuos firmado en enero sigue siendo el adecuado, si la caracterización del residuo está actualizada, y si esa materia orgánica que se ha generado sin descanso durante el verano está gestionada con la misma seriedad con la que se gestiona el resto del negocio.

Si tu último contrato de gestión de residuos es de principios de año, quizá sea buen momento para revisarlo. Hablemos aqui