El gas renovable tiene 3.000 años de historia y apenas está empezando.
Hace más de 3.000 años, los asirios ya calentaban el agua del baño quemando el gas de sus propios residuos. No sabían que estaban haciendo biogás, pero lo hacían.
En 1859 se construyó el primer digestor anaerobio documentado: una colonia de leprosos en Bombay que convertía excrementos en gas para iluminar el recinto. En 1895, la ciudad inglesa de Exeter alimentaba parte de su alumbrado público con gas de sus propias aguas residuales. El biogás encendía farolas mucho antes de que nadie hablara de economía circular.
Durante la Segunda Guerra Mundial, con el petróleo racionado, media Europa reconvirtió vehículos para circular con biogás comprimido. Con el crudo barato de posguerra, la tecnología se apagó casi por completo.
El giro real llegó con Suecia, que inyectaba biometano en su red de gas en los 90. Después, la Unión Europea puso una cifra sobre la mesa con REPowerEU: 35.000 millones de m³ de biometano al año en 2030. España entró tarde, pero acelera. Cada planta nueva es la misma reacción que ya funcionaba en Bombay en 1859. Ha cambiado la escala y la ingeniería, y ahora sabemos exactamente lo que hacemos.
En Tuero Medioambiente aplicamos con precisión industrial un proceso que la humanidad lleva un siglo probando. Digestión anaerobia de lodos industriales, subproductos de matadero y mermas de distribución, convertida en biometano inyectable a red y en digestato que sustituye al fertilizante sintético. La diferencia con Exeter en 1895: hoy el biometano no enciende una farola, sustituye gas natural fósil en la industria, con la misma molécula y sin adaptar ni una sola caldera.
La historia del gas renovable no empieza con la crisis climática. Empieza con la necesidad práctica de no desperdiciar nada. Siglo y medio después, es el mismo principio con el que trabajamos cada día en Venta de Baños.
La economía circular no se inventó ayer. Si quieres conocer más, contacta aquí




