Gestionar subproductos animales sin conocer el SANDACH es un riesgo que pocas empresas calculan

El Reglamento \(CE\) 1069/2009, conocido en el sector como normativa SANDACH, clasifica los subproductos de origen animal en tres categorías según su riesgo para la salud humana y animal. Esa categoría, y no la cantidad ni el volumen, es lo que determina qué usos están permitidos, qué tratamientos son obligatorios, qué vehículos pueden transportarlo y qué gestores están habilitados para recibirlo.

Es una normativa técnica y, para muchas empresas del sector cárnico, poco conocida en profundidad. El resultado es previsible: subproductos mal clasificados, gestionados con buena intención pero sin la cobertura legal correspondiente, y expedientes sancionadores que llegan meses después de una decisión operativa que en su momento pareció razonable.

En Tuero Medioambiente aplicamos estos protocolos como parte estándar de nuestra operación diaria: análisis en origen para determinar la categoría exacta del subproducto, transporte exclusivo según la categoría asignada, control microbiológico y nutricional en planta, y trazabilidad documental completa desde la recogida hasta el destino final. No es un servicio adicional. Es el punto de partida de cualquier gestión de subproductos cárnicos que quiera resistir una auditoría.

La seguridad jurídica de una empresa que genera subproductos animales no depende de tener buena voluntad ambiental. Depende de conocer, con precisión, en qué categoría SANDACH está su residuo y qué obligaciones concretas se derivan de esa clasificación. Ese es el primer paso que damos con cada cliente, antes de proponer cualquier solución de valorización.

Si tienes dudas sobre la categorización de tus subproductos cárnicos, hagamos la evaluación técnica juntos. Búscanos aquí