Lodos industriales de depuradora.
Subproductos de matadero y carnicería.
Mermas de distribución alimentaria: frutas, verduras, lácteos.
Excedentes de panadería, bollería y snacks.
Cuatro flujos de residuo completamente distintos en origen, en composición y en la regulación que los acompaña. Y sin embargo, la mayoría de las empresas que los generan los gestionan como si fueran un problema único: algo que hay que sacar de la instalación lo antes posible y al menor coste aparente.
En Tuero Medioambiente los tratamos de otra forma. Los cuatro entran por la misma puerta de nuestra planta en Venta de Baños y pasan por el mismo proceso: digestión anaerobia. Y los cuatro salen convertidos en lo mismo: biometano, energía inyectable a red o consumible in situ, y digestato, biofertilizante con nitrógeno amoniacal, listo para el campo.
La complejidad no está en el proceso biológico en sí. Está en la logística de recogida de cada tipo de residuo, en la caracterización técnica que determina cómo se mezcla cada flujo para optimizar el rendimiento del digestor, y en el cumplimiento normativo específico de cada categoría, especialmente en el caso de los subproductos cárnicos, sujetos a SANDACH. Ese es exactamente el trabajo que hacemos cada día, antes de que el residuo llegue siquiera al digestor.
Si generas alguno de estos cuatro flujos y hoy pagas por deshacerte de él sin ningún retorno, hay una alternativa que ya está funcionando a escala industrial a pocos kilómetros.
Cuéntanos aquí qué tipo de residuo genera tu planta y te decimos qué podemos hacer con él.





