IFAT cumple 60 años siendo el espejo de la industria medioambiental global. Hemos vuelto con trabajo por hacer.

La semana pasada estuvimos en Múnich, en IFAT. La feria líder mundial de tecnología medioambiental celebraba su 60 aniversario. 3.400 expositores, 142.000 visitantes, empresas de 60 países. Una superficie de 300.000 m² dedicada a una sola pregunta: ¿qué hacemos con los recursos que todavía estamos gestionando mal?

Nos fuimos con buenas notas y con las ideas claras.

IFAT es uno de esos eventos en los que la economía circular deja de ser un concepto de diapositiva y se convierte en maquinaria real, en procesos comprobables, en instalaciones que funcionan. Esta edición tenía una sensación distinta a las anteriores. Hay menos entusiasmo decorativo y más urgencia operativa. Los gobiernos europeos estaban allí, también la Comisión Europea. El mensaje era el mismo que manejamos a diario en Venta de Baños: agua y circularidad no son opciones; son las condiciones del negocio industrial en los próximos años.

Lo que más nos interesó no fue la novedad tecnológica por sí misma. Fue ver confirmado, a escala global, lo que ya sabemos desde nuestra planta: que los residuos orgánicos tienen un destino mucho mejor que el vertedero. Lodos industriales, subproductos cárnicos, mermas de distribución, pulpas, pieles, restos de campaña agrícola. Todo tiene potencial de digestión anaerobia. Todo puede convertirse en biometano y en digestato. El ciclo se cierra.

En Tuero Medioambiente llevamos tiempo haciendo esto en España. IFAT nos recuerda que el resto del mundo también lo está haciendo, y que la velocidad importa.

¿Tu empresa todavía no ha cerrado el ciclo de sus residuos orgánicos? En Tuero Medioambiente empezamos por ahí. Escríbenos aquí