Con las temperaturas que estamos viendo, la cadena de frío sufre, los productos frescos pierden vida útil más rápido y los volúmenes de mermas se disparan: fruta, verdura, lácteos, panadería. Es lo que pasa cada verano, solo que este año más.
La reacción habitual es tratarlo como un problema logístico de última hora: contenedores extra, retiradas urgentes, coste de gestión que se dispara justo cuando menos conviene.
En Tuero Medioambiente lo vemos de otra forma. Cada tonelada de fruta que no llega a tiempo, cada palé de yogures que hay que retirar, cada excedente de panadería del verano tiene el mismo destino en nuestra planta: digestión anaerobia. Entra como residuo, sale como biogás y como digestato para el campo. Nada termina en vertedero, ni siquiera en temporada alta.
La economía circular no se pausa en verano. Al contrario: es precisamente en los picos de calor cuando más sentido tiene tener ya un proceso capaz de absorber esa variabilidad sin que se convierta en un problema añadido.
Si este verano te está generando más mermas de las habituales, no es un imprevisto. Es una oportunidad que ya sabemos cómo gestionar. Contacta aquí



